Los tiburones, las rayas y las quimeras pertenecen al grupo de los Condrictios. Una de las principal características que los diferencian de los peces óseos es la de tener un esqueleto cartilaginoso, similar al cartílago de nuestras orejas y nariz, que les ofrece mayor ligereza y flexibilidad. Sus aletas, asimismo, no tienen radios visibles y no se pueden plegar. Los tiburones y las rayas también se caracterizan por presentar entre 5 y 7 aberturas branquiales a cada lado de la cabeza. Además, tienen el cuerpo recubierto de unas escamas llamadas dentículos, diferentes a las de los peces óseos, que según la especie son más o menos ásperas al tacto (sobre todo al pasar la mano desde la cola hacia adelante).

Los Condrictios son, en general, animales de crecimiento lento, que pueden alcanzar edades avanzadas (hasta 70 años el tiburón blanco; o 400 el tiburón boreal!!), que comienzan a reproducirse tarde, y que cuando lo hacen tienen gestaciones largas (2 años en el caso de la mielga) y, en general, poca descendencia. Todo esto ha provocado el declive de muchas especies al no ser capaces de afrontar una pesca excesiva.

Tiburones

Cetorhinus maximus
Foto Jorge Jiménez

En el Mediterráneo se han registrado unas 45 especies de tiburones. Algunas son muy abundantes (como la pintarroja o el olayo),  mientras que otros son poco frecuentes o han sufrido un declive de sus poblaciones (como la mayoría de tiburones de mar abierto: tintorera, tiburón mako, tiburones martillo …) . Los tiburones se alimentan de una gran variedad de presas, desde zooplancton, como es el caso del tiburón peregrino, hasta mamíferos marinos, como es el caso del tiburón blanco.

Actualmente, más del 50% de las especies de Condrictios del Mediterráneo se encuentran amenazados de extinción según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Esto se debe principalmente a la sobrepesca. Aunque la mayoría de tiburones y rayas no son especies objetivo de la pesca, muchas son capturadas de forma accidental y parte de esta captura es finalmente comercializada. La creciente degradación del hábitat, sobre todo costero, también se convierte en una amenaza importante para muchas especies.

Sphyrna zygaena
Foto Laura Martínez

Isurus oxyrinchus
Foto Francesc Riera

Scyliorhinus canicula
Foto Fundació Save the Med

Prionace glauca
Foto Fundació Save the Med

Rayas y mantas

Mobula mobular
Foto Fundació Save the Med

Las rayas son unos peces de cuerpo plano del superorden de los Batoideos. La mayoría de las especies mediterráneas viven en el fondo de la plataforma (hasta 200 m de profundidad), mientras que algunas otras se encuentran a grandes profundidades, y unas pocas en mar abierto. Cuando descansan sobre el fondo, respiran haciendo circular el agua desde los espiráculos, situados justo detrás de los ojos, hasta las agallas situadas en la parte inferior del cuerpo.

La mayoría de rayas presentan dientes redondeados, adaptadas a romper los caparazones de crustáceos y moluscos que constituyen su dieta. Aquellas que se alimentan de peces o cefalópodos tienen dientes puntiagudos. Las mantas, que se alimentan filtrando plancton, tienen dientes diminutos que no intervienen en su alimentación. Algunas especies, como por ejemplo las pastinacas, pueden producir picaduras muy dolorosas al defenderse mediante el aguijón que tienen sobre la cola. También hay que tener cuidado con las tembladeras, ya que producen descargas eléctricas.

Dasyatis pastinaca
Foto Fundació Save the Med

Torpedo marmorata
Foto Fundació Save the Med

Quimeras

Chimaera monstrosa
Foto inaturalist.org – (c) Viktor V. Grøtan, some rights reserved (CC BY-NC)

Su extraño aspecto es lo que les ha dado este nombre, con una cabeza grande, una boca similar a la de un conejo y una larga cola parecida a la de una rata. En el Mediterráneo encontramos una especie (Chimaera monstrosa), que puede alcanzar 1 m de longitud y se encuentra a partir de los 200 m de profundidad. Las quimeras tienen una espina venenosa delante de la aleta dorsal. Se alimentan de moluscos y otros animales del fondo marino, que trituran con sus dientes. Son a menudo capturadas accidentalmente por las redes de arrastre. Al no tener valor comercial, no llegan a los mercados.

Chimaera monstrosa
Foto Fundació Save the Med